Crónica del Martes Santo

Martes Santo, día especial para nosotros, era el único día que caminábamos detrás del Señor en nuestra ciudad, Cádiz.

Nos reencontrábamos con una Hermandad a la que acompañábamos hace años, en nuestros inicios, la cual con mucho cariño le dedicábamos la composición “A tu corazón mis lágrimas”.

Martes Santo en la Iglesia de San Antonio, tomamos posición en la plaza donde minutos más tarde comenzarían a salir los hermanos de la Hermandad, en una travesía que les llevaría a realizar su Estación de Penitencia en la Santa Iglesia Catedral.

El paso de Cristo asomaba por la puerta, con un reluciente y nuevo dorado, donde el sonido del compás se marcaba con las horquillas, se hacía el silencio hasta que se marcaba la “Marcha Real” y el paso de Cristo relucía su misterio al completo en la Plaza de San Antonio.

Caminaba el misterio adentrándose en la Calle Ancha, cuando sonaba con un inmenso cariño “A tu corazón mis lágrimas”, composición dedicada a su Madre, María Santísima de las Lágrimas y al corazón de toda la Hermandad.

En un tono más digno y sobrio Nuestro Padre Jesús atado a la Columna giraba en la calle Colón con la marcha “Refúgiame” de corte selecto y sencillo, donde el público sabía apreciar el corte serio que la Hermandad quería adoptar en todo su recorrido.

Breves minutos más tarde, encaminándose ya en la rampa central de la Santa Iglesia Catedral se hacía de nuevo homenaje a la seriedad y al clasicismo de la Hermandad, interpretábamos “Consolación y Lágrimas”.

Nuestro Padre Jesús atado a la Columna ya se encontraba en el tramo de inicio de la Carrera Oficial y discurriendo por calles llenas de exquisita pleitesía hacía el Señor, sonaban composiciones como “La Soledad de San Pablo” y “El dolor”.

Llegaba al tramo final de la Carrera Oficial por la calle Ancha, donde el caminar del Señor se haría cada vez más breve, ya que iba acabando su recorrido. Un Martes Santo lleno de sobriedad y elegancia.

Redoblaban los últimos compases del tambor cuando sonaba “Consuela a tu barrio, Señor”, para que finalmente el paso de Nuestro Padre Jesús atado a la Columna enfilara la Iglesia de San Antonio, donde cada Martes Santo rinde veneración a la refinada sobriedad.

Fotografía / Cofrade Gaditano

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